Los controles sobre la seguridad alimentaria
se han ido adaptando a lo largo de los años a las características del consumo,
a los avances tecnológicos y, por supuesto, a la normativa comunitaria, considerando
nuestra activa pertenencia a la Unión Europea.
Para
el cumplimiento de las normas y directrices comunitarias, nuestros sistemas de
control están en concordancia con el Plan Nacional de Control Oficial de la
Cadena Alimentaria, que recoge los objetivos estratégicos de seguridad
alimentaria para todo el territorio nacional.
A
la Dirección General de Salud Pública le corresponde la protección de la salud
humana en relación con los riesgos de la cadena alimentaria, siendo la
encargada de organizar los controles oficiales realizados para verificar el
cumplimiento de la legislación alimentaria en las fases posteriores a la
producción primaria, es decir, a partir del momento en que los alimentos se
someten a transformación, distribución y venta al consumidor final.
Amparados
en el Plan, cada año se programan los controles a realizar en los distintos sectores
y fases (inspecciones, auditorías y toma de muestras) teniendo en cuenta los
riesgos de la cadena alimentaria. Al final de cada año se realiza una
evaluación del cumplimiento de los objetivos de cada uno de los programas de
seguridad alimentaria, a partir de una serie de indicadores y del resultado de
las actividades de supervisión de la eficacia de los controles oficiales.
Durante 2012, en los 18.233 establecimientos alimentarios
censados se realizaron 40.353 inspecciones, 416 auditorías, y se tomaron 3.776
muestras. Pueden consultarse más datos sobre estos controles en el Informe anual de resultados del PACCAA 2012.